Discotecas, Restaurantes, Club Social y Pubs

jueves, 19 de enero de 2017

Pastelería con vegetales, una alianza gustosa y con ingredientes saludables

Los vegetales y los niños han tenido un impase que parece haberse prolongado durante generaciones, el sabor suele ser el protagonista en este conflicto durante el almuerzo o la cena.

Jimena Tapia de Ortiz decidió crear un emprendimiento en el que estos importantes alimentos formen parte de algo irresistible para casi cualquier ser humano: la repostería.

Misk’i Simi, inspirado en el término quechua "boca dulce”, es un emprendimiento familiar al que esta contadora y auditora paceña llegó por casualidad. Optó por pasar cursos de repostería como una alternativa para aliviar el estrés. Al ser madre de dos varones, la idea surgió casi de inmediato, cuando decidió tener un negocio propio en 2013.

Tortas y cupcakes de beterraga o remolacha con cacao, de espinaca con coco, de zapallo con leche condensada además de otras combinaciones con zanahoria, apio, brócoli y acelga, entre otros, forman parte de la gama de sabores que ofrece Misk’i Simi. Esta propuesta ha sido finalista en eventos como La Paz Líder, organizado por el municipio paceño.

Si bien la presencia de los vegetales, como la zanahoria, en tortas, galletas o cupcakes no es un descubrimiento reciente, la diferencia radica en que Tapia quería lograr que la cocción no acabe con los nutrientes y propiedades de estos alimentos, de otro modo no existiría beneficio alguno.
Mantener los nutrientes

"Nuestro propósito era hacer que los niños coman vegetales (...) La experimentación nos tomó casi ocho meses en los cuales logramos que el sabor de los vegetales sea sutil, que no sean productos en donde predomine el azúcar además de mantener un 65% a 70% del valor nutritivo de los vegetales”, detalla Tapia.

El modo de preparación, el control de la temperatura y el tiempo para evitar que los vegetales se oxiden lograron mantener ese porcentaje, según explica la emprendedora. Los sabores más requeridos en las tortas y los cupcakes hasta la fecha son de beterraga, zapallo y espinaca.

La masa de los cupcakes es ligera, es apenas dulce y el sabor de los vegetales no predomina y, según la propietaria, tiene la mitad de calorías que los elaborados con grandes cantidades de azúcar y grasa. Y si bien se puede cubrir con fondant, la combinación perfecta es una crema hecha a base de yogurt.

Andrés Montaño, de 22 años, es el sobrino de Tapia y se ha convertido en su mano derecha. Estudió pastelería profesional en el Instituto Gastronómico IGA y está a punto de graduarse de esta rama de la gastronomía en la Escuela Hotelera.

"Yo apoyo en la mano de obra y creo que la idea está muy bien enfocada hacia los niños. Pienso que al empezar fue un poco difícil convencer a la gente a que pruebe, pero una vez que lo hacían los habíamos ganado. Ahora queda hacer un estudio de mercado para ver en dónde más puede tener buena aceptación”, indica.

Han participado en ferias y festivales, reciben los pedidos desde 2014 y pueden llegar hasta tener solicitudes de hasta 250 cupcakes durante un fin de semana.

Como el emprendimiento ha crecido, ahora Tapia también hace galletas con vegetales y se ha propuesto abrir una pastelería en el barrio en el que nació y ha vivido desde siempre, Villa Victoria.

"Además de los vegetales usamos las frutas, semillas, cereales para fusionar sabores y también ingredientes tradicionales, de los que también hacemos pedidos, e incorporamos ingredientes como el asaí, por ejemplo. Hemos hecho gelatinas encapsuladas, es gelatina de frutas que dentro tienen jugo de frutas, todo para que los niños disfruten de nuevas experiencias”, añade Tapia.

En el desayuno escolar

Si algo ha aprendido Tapia en poco más de dos años que existe Misk’i Simi es que a los niños no se les puede engañar y que cuando les ofrece el cupcake o torta y les dice que están hechos de verduras ellos "asocian casi de inmediato” estos alimentos con algo más que ensaladas y asumen que es posible incluirlos en preparaciones más divertidas.

Uno de sus objetivos a corto o mediano plazo es que los productos que elabora sean incluidos en el desayuno escolar y en el programa edil Recreo Saludable. El 2016 este programa se implementó en 210 unidades educativas de La Paz para que los estudiantes coman frutas o cereales una vez a la semana en lugar de comida chatarra.

Que las verduras salgan airosas del impase, que se ha prolongado por décadas con los niños, es el objetivo principal de la emprendedora paceña que se ha valido de una de las delicias de pequeños y grandes.

"Quiero ayudar a las familias que tienen problemas con sus pequeños al momento de darles verduras, pero además quiero tener una pastelería para crear fuentes de trabajo para las mujeres que tienen que sacar adelante a su familia”, finaliza Tapia.

Contacto y salud

Contacto De momento, la Misk’i Simi prepara tortas, cupcakes y galletas a pedido. Para obtener mayor información se puede acceder a su página de Facebook: Miski Simi.
Diabetes En abril de 2016, el Ministerio de Salud informó que existen 90.000 casos de diabetes en Bolivia. En el último quinquenio los casos se han incrementado en un 30%. La previsión es que el número de casos llegue a 180 mil para el 2020. Entre los factores de riesgo están: el sedentarismo, la obesidad, el sobrepeso, la presión arterial alta, entre otros.
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Aracataca: para disfrutar el sabor colombiano

UN DELICIOSO ESPACIO DE COCINA COLOMBIANA | IDEAL PARA PROBAR NUEVOS SABORES.

La idea de abrir Aracataca surge en una reunión de amigos, entre ellos, un colombiano sibarita.

“Queríamos abrir un espacio que fusione los sabores de las cocinas colombiana y boliviana. Algo diferente a los restaurantes que hay aquí, así surgió la idea de abrir Aracataca. En este espacio quisimos mostrar un ambiente distinto y cómodo, una fusión de culturas con un sabor único que deje con ganas de más a los comensales”, dice Viviana Crespo.



Todo lo que ofrecemos es de alta calidad y con un sabor único
Fernando Balderrama

EL MENÚ

Aracataca se diferencia por los ingredientes y los productos de calidad que ofrece, preparados con fruta y vegetales frescos. La comida se hace al instante con un toque único. “Los ingredientes que manejamos son puros ya que nos acomodamos al cliente, tenemos opciones sin gluten o vegetariano. Queremos que nuestros clientes se sientan a gusto y disfruten de nuestra comida”, dice Crespo.

El exquisito menú que ofrecen, incluye deliciosos patacones, arepas, patacón con chili y las deliciosas empanadas de maíz. En la hora de almuerzo ofrece platos de comida típica boliviana, además de exquisitos jugos, ideales para refrescar el paladar de los comensales.

“Creo que la clave de nuestros platos está en las salsas, son la fusión perfecta para nuestros platos colombianos. Todo lo que ofrecemos es de alta calidad y con un sabor único”, aseguran.



Nuestras mesas son de colores para reflejar la alegría y el color de Colombia”
Fernando Balderrama

LA DECORACIÓN

“Para la decoración nos basamos en el ambiente caribeño que hay en Colombia, lleno de colores vivos y alegres para transmitir felicidad y comodidad. La decoración fue hecha por nosotros junto a nuestros amigos colombianos, utilizamos mucha madera y colores vivos además de lámparas para darle un toque especial en la noche. Nuestras mesas son de colores para reflejar la alegría y el color de Colombia”, indica.

Entre los planes a largo de los propietarios de este espacio está poder abrir un restaurante más grande y tener más sucursales en diferentes puntos de la ciudad.

“Siempre esperamos que nuestros clientes se sorprendan con nuestra decoración, el menú que ofrecemos y el buen trato. Nos encanta que estén satisfechos para esperar muy pronto su segunda visita”, dice.

Aracataca está abierto de lunes a sábado. A la hora del almuerzo ofrece comida boliviana y a partir de las 16:00 comida colombiana. Está ubicado en la calle Juan Capriles, esquina Santa Cruz.



domingo, 15 de enero de 2017

Policía interviene locales con licencias irregulares



La Policía y la Intendencia Municipal intervinieron y desalojaron tres locales de expendio de bebidas alcohólicas, de los cuales uno funciona también como lenocinio, la madrugada del sábado.

Los locales fueron intervenidos por infringir sus licencia de funcionamiento o porque las mismas contravienen las normas.

Uno de los locales, ubicado en la avenida Aroma casi Ayacucho, presentó su licencia. Sin embargo, su ubicación contravienen el Decreto Municipal 017/2014 que establece que este tipo de locales no pueden funcionar a menos de 100 metros de unidades militares y policiales. En este caso, está próximos la EPI Central y la Séptima División del Ejército.

De igual forma, se intervino un lenocinio de la zona norte, porque funcionaba fuera de horario. Empero, la licencia de funcionamiento también contraviene la misma norma, pues ésta señala que no deben existir estos negocios a menos de 100 metros de una gasolinera.

Finalmente, en la zona norte se intervino otro local de expendio de bebidas alcohólicas por funcionar fuera de horario.

Ante estas irregularidades en las licencias de funcionamiento, la intendenta Luz Rojas manifestó que se trata de permisos otorgados por funcionarios que ya no son parte de la Alcaldía.

En consecuencia, esas autorizaciones tendrían vicios de nulidad por ir en contra de la norma. Por este motivo, la Policía manifestó que realizará informes al alcalde José María Leyes para que se investigue.

Asimismo, en el marco del operativo se arrestó a una persona con un vehículo cuestionado y acusado de ser quien avisa a los dueños de los locales sobre los operativos.

jueves, 12 de enero de 2017

Terra, el restaurante de encuentro

El restaurante Terra fue el lugar elegido por personas que quisieron pasar una amena velada. Disfrutaron, además, la deliciosa carta que ofrece.

miércoles, 11 de enero de 2017

Oruro Comisan sobaqueras, cerveza y whisky "trucho" en bar restaurant

Tras verificar la denuncia presentada por una pareja por la venta de cerveza de marca Huari "trucha" o adulterada, en un local que funcionaba como bar restaurant, la unidad de Defensa al Consumidor del Gobierno Autónomo Municipal de

Oruro (GAMO), el reciente lunes procedió al comiso de cajas de cerveza, botellas de whisky y sobaqueras adulteradas, que eran comercializadas al público.

La denuncia fue realizada el lunes por una pareja quienes se dirigieron a dependencias de la unidad de Defensa del Consumidor, llevando una botella de cerveza adulterada marca Huari, que sería la base para comisar variedades de bebidas.

"En la botella que trajeron los denunciantes era notoria (la adulteración) pues se mostraba que habían flemas en vez de cerveza parecía chicha, en forma inmediata nos dirigimos con el personal para realizar el operativo, sin embargo el local estaba cerrado no había persona alguna que nos abriera la puerta, dejamos una advertencia en la puerta para que se apersonen los denunciados", afirmó la responsable de la unidad de Defensa al Consumidor del GAMO, Rosario Illanes.

La autoridad explicó que por la tarde conjuntamente con los dirigentes de la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve), Alex Conde y Carlos Aguilar, se dirigieron al lugar donde encontraron varias irregularidades.

"Hemos encontrado bebidas Doble V (whisky), son bebidas truchas que no tienen precinto de importación, tampoco el sello del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), lo mismo la bebida Tres Plumas sobaqueras, una de dulce de leche y dos cajas de cervezas que son totalmente adulteradas o serian truchas y que tienen el sello de Huari, las papeletas y el platillo que no es original", dijo la autoridad.



ANTECEDENTES

El denunciante indicó que habría comprado tres cajas de cerveza el domingo en la noche, consumiendo una caja con tal suerte que era original de la cerveza Huari, las otras dos cajas no llegaron a ser consumidas porque al abrir una botella se dieron cuenta que la bebida era adulterada, puesto que parecía chicha.

El local que funciona como bar restaurant en el que se comiso los productos adulterados, está ubicado en las calles Rodríguez y Tarapacá, zona Este de la ciudad. Se dejó un comparendo porque la infracción es por primera vez, en caso de reincidir se procede a la clausura correspondiente.

"El comiso es sin devolución, sin embargo, a la administradora del local le hemos indicado que presente las facturas para ver de qué fábrica o de dónde han adquirido este licor, si es así se procede a la devolución del producto, pero la señora nos dijo que las cajas de cervezas adulteradas las compró de una señora que habría tenido una fiesta y que compró más barato", puntualizó Illanes.

lunes, 9 de enero de 2017

Gustu y el activismo gastronómico

EL VALOR DE LO NUESTRO | LA FUNDACIÓN MELTING POT BOLIVIA, A TRAVÉS DE GUSTU Y MANQ’A, ESTÁ CREANDO UNA NUEVA TENDENCIA EN LA QUE SE VALORIZAN LOS PRODUCTOS ORGÁNICOS Y LA COCINA BOLIVIANA.

Han pasado más de 3 años desde que el restaurante Gustu (sabor en quechua) abrió sus puertas en la zona sur de La Paz, y desde que la escuela Manq’a (comida) comenzó a funcionar capacitando a jóvenes de bajos recursos, sobre todo de la ciudad del el alto, en gastronomía. Ambos forman parte del proyecto de la fundación Melting Pot Bolivia, impulsado por el chef y empresario danés Claus Meyer.

A principios de diciembre pasado, Manq’a graduó a una generación más de técnicos gastronómicos, de distintas regiones del país, capacitada para trabajar en los mejores restaurantes del mundo, sin embargo, la escasez de agua en La Paz, afecta el desarrollo normal de la escuela, según comenta Sumaya Prado, encargada de Comunicación y Relaciones Públicas de Melting Pot.

Pero, Gustu, que mantiene su calidad y normal funcionamiento, no es solo un restaurante de la zona sur de La Paz, es además un laboratorio gastronómico, donde se experimenta e investiga con ingredientes orgánicos bolivianos.

Esta especie de activismo encausado en revalorizar nuestros ingredientes más valiosos y típicos de nuestro país, se está convirtiendo en una tendencia.

En Gustu el apoyo hacia los productores locales y los productos netamente bolivianos, es muy estricto, además se ha desarrollado una línea de productos orgánicos denominada Q’atu, con panes, mermeladas, untables, sales, conservas saladas y embutidos, entre otros productos que se comercializan también en Gustu.



CAFETERÍAS Y ESCUELAS MANQ’A

Manq’a es un modelo diseñado dentro de la Escuela Gustu e impulsado gracias a la unión de Melting Pot y la Cooperación Holandesa ICCOSur, que se enfoca en el desarrollo integral de comunidades periurbanas integrando educación, sostenibilidad, sinergias y producción local, como ejes centrales, según información del portal web del proyecto. Este modelo está a punto de replicarse en la ciudad de Cali, en Colombia.

Iniciado a principio del año 2014, Manq’a ofrece capacitación y entrenamiento gastronómico a jóvenes con escaso acceso a programas de capacitación técnica, incorporando al programa formativo actividades comerciales a partir de la implementación de modelos de negocios innovadores como comedores comunitarios, alimentación a empleados en fábricas, comida para llevar, comida al paso, producción de productos para tiendas de comestibles y mucho más.

La estructura curricular de Manq’a ha sido reconocida por el Ministerio de Educación en Bolivia, posibilitando la formación certificada a nivel técnico básico y técnico auxiliar en cocina y panadería.

Actualmente Manq’a opera diez cafeterías/escuelas en Bolivia: ocho en la ciudad de El Alto y dos en Huarina y Laja, localidades rurales ubicadas en el altiplano Boliviano. Se suma a ello una escuela ubicada en la localidad de Patio Bonito en Kennedy, al sur de la ciudad de Bogotá.

RECONOCIMIENTOS

Kamilla Seidler, quien en septiembre pasado fue escogida como la mejor chef mujer de América Latina por el portal 50 Best, que selecciona los mejores restaurantes del mundo, es la chef de Gustu, que además, se sitúa en el número 14 en la lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina.

domingo, 8 de enero de 2017

El kiosko del Beat, otro motivo para disfrutar Cobija

Un día de 1988, Beat Ulrico Mahler desembarcó en Riberalta, en medio de esos 41 grados centígrados y en la confluencia tórrida de los ríos Mamoré y Madre de Dios. Venía de su natal y alpina Zurich, Suiza. Estaba de paso por Riberalta, su destino era Cobija, donde se estableció y abrió El kiosco del Beat, una de las tradicionales fondas de comida al paso de la capital pandina, a sólo dos cuadras del río Acre.

Rocanrolero de los años 60 y 70 del siglo pasado. Libertario, audaz y generosamente solidario, como pocos, nunca imaginó que con El Beat -como lo conocen las y los cobijeños- echaría largas y fuertes raíces en uno de los recodos de la Amazonia boliviana, igual que los castaños locales.

Beat Mahler vive en una cabaña de madera junto al río, soltero, con media docena de perros.

Uno de sus canes, un pastor alemán, de 13 años, acaba de morir de viejo. Beat está dolido por su pérdida... pero aún así nada le quita el optimismo ni la esperanza de mejores días para la Cobija que lo acogió, ahora castigada por la crisis económica.

"Me quedé aquí, hermano. Me gusta esta tierra, es mi hogar. No la cambio”, dice convencido mientras cruzamos la plaza del Estudiante y un parroquiano le anticipa que irá al kiosco
"¡Ven nomás hermano!”, le responde Beat con ese dejo colla que agarró en tierra pandina y que combina con su acento alemán.

En casi cuarto siglo que lleva en Cobija, desde su kiosko ha visto pasar generaciones de estudiantes, trabajadores y campesinos, gobernadores, alcaldes, rectores, vocales de justicia y electorales, jefes militares, policías y un sin fin de autoridades del departamento.

También vio pasar de largo la bonanza de la década pasada, que a Cobija no le dejó ni el imprescindible hospital de tercer nivel que necesita. La región soporta desde el año pasado una depresión porque sus ingresos cayeron ostensiblemente.

Las cifras más recientes de la gobernación pandina dan cuenta de ese paso de la bonanza: de los 80 millones de dólares que Pando recibió en 2015, en 2017 sólo tendrá 27 millones, de acuerdo al balance de gastos de los gobiernos departamentales difundido por Jubileo Bolivia.

El gobierno municipal de Cobija sufre la misma tendencia tras haber presupuestado 56 millones de dólares para el 2015, mientras la totalidad de los municipios logró para 2016 70 millones de dólares, en conjunto.

El principal sector afectado es la construcción: las constructoras despidieron personal o emprendieron marcha a Cochabamba o Santa Cruz, señala el ingeniero Orlando Ortiz.

¿Resultado? Comideras y vendedoras pierden comensales y clientes, lo que desestabiliza a otros rubros del quehacer económico local, como el transporte. El factor multiplicador comienza a hacer estragos en 12.000 familias pandinas que forman una población de casi 60.000 personas, incluida la población flotante que entra y sale cotidianamente.

A esto se suma que en el otro lado de la frontera con Brasil el cambio de un boliviano por cuatro reales, estable hasta marzo del año pasado, cayó a dos bolivianos, lo que ha encarecido la compra de productos brasileños, sin que las compras brasileñas hubiesen crecido sustancialmente.

Los otrora prósperos comerciantes de Oruro y La Paz que movilizan el intercambio de productos fronterizos desde los puertos chilenos de Iquique o Arica muestran su abatimiento, no obstante continúan con las ventas de fin de año en el mercado de abasto de Cobija o en la popular calle Comercio.

Todo esto lo ve Beat Mahler desde su kiosko.

Todos la sufren...

Nacido "más en 1949 que en 1948”, Beat Mahler, que reside en Cobija ya 22 años, se declara más Rolling Stone y Santana que Lennon y los Beatles; más Clapton que Bowie, y con mucha estima por la salsa caribeña y el regge. No olvida que las inundaciones de 2011 y 2013 dañaron su cabaña de madera ubicada al borde del río, frente a Brasilea; tampoco que El kiosco se le incendió en 2014 y que le costó reconstruirlo. Siente que la depresión económica no cesa, aunque algo de esperanza traiga el 2017.

Con nostalgia habla de Cobija. "Cobija ha cambiado bastante, no en todo positivamente. Antes era un pueblo en realidad, pero tranquilo, donde todos se conocían. Hoy día ya no conoces a muchos. Ha venido mucha gente del interior. La estructura sociodemográfica ha cambiado por completo, pero en comparación con otras ciudades no hay mucha criminalidad todavía, aunque está aumentando y eso es el gran problema”, dice.

"¿La crisis? Todos sufren y bastante. En realidad aquí nunca teníamos precios de verdad de zona franca, ahora cambió un poquito, bajaron, porque en los años anteriores una televisión estaba más barata en La Paz que aquí. Un amigo se compró en Santa Cruz un aire acondicionado e incluido el transporte le salió más barato que aquí. Y yo mismo quise comprar una laptop, pero en Zurich, mi hermano la compró a través de su hijo, que es ingeniero de sistemas, y resultó que una laptop de una de las velocidades más caras del mundo costaba 110 dólares menos”, añade con preocupación.

"De manera que aquí no había precios de verdad bajos de zona franca y estaban más bien orientados al nivel de precios de Brasil, que es muy alto por los impuestos de importación. Eran más bajos que en Brasil, pero más altos como zona franca”, continúa el extranjero que ya es parte de Cobija.

Pero no sólo habla del aspecto económico y comercial del lugar, también del factor migratorio. "Si hablamos de cultura y migraciones, hay más cultura paceña, popular, la influencia de la colonización. El Gobierno siempre está hablando de descolonizar Bolivia, pero creo nomás que han colonizado Pando con gente del interior. Es paradójico”, comenta.



Ulrico Mahler, un chef aficionado

Una de las delicias de El kiosko del Beat es el spaghetti en salsa de champiñones y pimienta con bife o los tallarines que prepara personalmente Mahler, convertido en un personaje de la gastronomía y el turismo cobijeño. A cabeza de su equipo se encuentra Vivi, tras la Caja y los despachos. También están Lucía y Melina, las dueñas de la cocina, junto a Claudia, quien trajina entre las mesas.

¿Cómo se convirtió Beat Mahler, en cheff? Al parecer lo impresionó una gran cocina zuriquense para 300 comensales de un solo tirón, el ejemplo familiar y los caprichos de infancia.

"Me impulsaron una buena vecina, mi cuñada querida y un tío mío que vendía maquinaria grande de imprenta, viajaba a muchos países y traía recetas”, afirma Beat.

Cuando mi tío se jubiló conoció a un amigo masón, que un día le pregunto: ¿Willy, no tienes ganas de cocinar para nosotros? Era una reunión para 35 personas. Y él lo hizo con gusto”, añade.

Recuerda que la masonería ocupaba un edificio de tres pisos en Zurich y que encima, en el cuarto, había una sala grande de cocina, para 200 o 300 personas.

"¡Una cocina pero de lujo, hermano, casi lloro cuando entré a ella la primera vez! Todo era lindo, tenía todas las máquinas, de las mejores. La logia del segundo piso preguntó si podía cocinar para ellos y luego la tercera, así que tres días a la semana cocinaba para los masones, especialmente cuando había reuniones anuales.

En las fiestas de fin de año y Navidad en promedio se atendía a 250 personas y mi tío me pidió que le ayudara. Yo acepté con mucho gusto, primero porque era buen tipo y, luego, porque era interesante verlo trabajando, él era muy metódico y persistente. Murió cocinando, de un ataque, pero feliz haciendo lo que le gustaba”, rememora.