lunes, 26 de junio de 2017

Oruro Salteñeria buen gusto

Oruro es una ciudad muy tradicionalista, sus habitantes son un público exigente, pero cuando se encariñan con algo lo adoptan para sí y lo convierten en una verdadera tradición, y como tal es muy difícil que la vayan a abandonar, es así que cuando llega la media mañana en diferentes puntos de la urbe la gente se apresta a degustar una empanada, conocida por estos lados como "salteña".

El hecho de ir a comer salteñas no sólo es por la comida, sino que es un buen pretexto para reunirse entre amigos, este manjar también sirve para acompañar acontecimientos especiales como agasajos por el Día de la Madre o del Padre, Día del Maestro y otros, también está presente en cócteles, eventos culturales y de otra índole.

Las salteñas existen de muchos y diversos sabores, algunas varían en el sabor del jigote picante, dulce, con poco picante, con otros ingredientes como huevo, aceituna y hasta pasas, pero no sólo se diferencian por el sazón sino también en el contenido, pues las hay de charque, de pollo, de fricasé, de carne y hasta vegetarianas, asimismo puede ser distinto el tipo de masa.

Y ya que hablamos de tradiciones, precisamente en Oruro se alza una salteñería que tiene 90 años de funcionamiento, y aunque detuvo sus actividades por un tiempo ahora regresó con fuerza y nuevas ofertas, se trata de "El Buen Gusto", de los esposos Ramiro Flores Ramos y Carla Sánchez Ballón, quienes retomaron la tradición heredada de sus padres y abuelos.

Según cuenta su propietaria, la salteñería en sí nació en Potosí, con sus abuelos que la bautizaron como "La Exquisita", que una vez traída a Oruro se denominó "El Buen Gusto", nombre que se mantiene hasta la actualidad.

Inicialmente en esa casa gastronómica se elaboraban galletas de chuño y de champagne, las que se repartían por toda Bolivia, pero luego se incursionó en la preparación de salteñas, con buenos resultados.

El producto que oferta "El Buen Gusto" se distingue de similares por el jigote que se elabora evitando el uso de conservantes y la masa que es fina y delgada, muy similar a la conocida como "mil hojas".

Carla Sánchez de Flores apunta que muchas personas creen que el jigote se puede guardar por varios días y ser usado después, pero ella señala que esto en su negocio no es aceptado, por lo que siempre ofrece un relleno de calidad para las salteñas, ya que considera que el producto guardado puede ser dañino para la salud de sus clientes.

Antaño, las salteñas se cocían en hornos a leña que servían para hornear pan, proceso por el que pasaron también las tradicionales empanadas a las que nos estamos refiriendo en el presente artículo, sin embargo, con el tiempo sus propietarios adquirieron hornos que funcionaron durante muchos años y sirven hoy por hoy para la elaboración de este manjar.

El horno que se utiliza en "El Buen Gusto" a la fecha cuenta con 35 años de funcionamiento y continúa en vigencia.

La actual propietaria de la empresa gastronómica conserva los mostradores, el horno, las recetas y los letreros originales de "El Buen Gusto" y por ese sentimiento que embarga a las personas que heredan tradiciones, de no desear ver morir lo que sus antepasados construyeron con tanto esfuerzo y cariño, ella decidió retomar el negocio familiar y hacerlo resurgir, con más bríos y con nuevas ideas.

Cuando uno está por mucho tiempo en un negocio crea lealtad entre los clientes y también fue a pedido de los viandantes que extrañaban el sabor de "El Buen Gusto", que los esposos Flores Sánchez decidieron retomar la actividad gastronómica desde hace dos meses aproximadamente.

Comenzaron ofreciendo las salteñas de carne, las de pollo y las de cóctel y a sugerencia de los amigos, se lanzaron al éxito con la elaboración de salteñas vegetarianas, muy bien recibidas por el público orureño, que cada vez más solicita este manjar, que pese a que mantiene el gusto y calidad de las salteñas tradicionales es elaborado con carne vegetal.

Los primeros propietarios fueron Mariano Sánchez y Fermina Sosa, ellos dejaron en herencia el negocio a Román Sánchez Sosa y Alicia Ballón de Sánchez, en la actualidad se hace cargo su hija Carla junto a su esposo Ramiro Flores, y a lo largo de todos estos años han cosechado múltiples reconocimientos por la calidad del producto que expenden.

Es así que en diciembre de 1988 obtuvieron su primer reconocimiento por participar en el Primer Festival Departamental de la Salteña, otorgado por el otrora Canal 5. Luego reciben el premio a la Mejor Salteña el 10 de febrero de 1995, del Club de Leones "Sebastián Pagador".

Posteriormente, el 31 de octubre de 2002, la Alcaldía Municipal de Oruro, comandada por Guillermo Aillón, confiere el reconocimiento por Servicios Especiales a la salteñería. Y el galardón más reciente lo recibe en enero de 2004 de manos de los representantes del Bloque Oruro.

Los años le han dejado a Carla Sánchez el aprendizaje en la elaboración de este delicioso manjar, que según ella le parece que fue algo nato, desde que recuerda siempre ayudaba y aprendió mirando a cocinar la empanada, y espera que con ella no termine la tradición, sino que espera que de alguna manera sus hijos se hagan cargo más adelante del negocio familiar que más que ganancias le reporta satisfacción personal por mantener una tradición dentro de la gastronomía orureña. Pese a que recién retomaron la actividad, se tiene planes para crecer y llevar el manjar que ellos elaboran a otros rincones de Bolivia, con la modalidad de franquicias.



viernes, 23 de junio de 2017

Accidente en el restaurante de Verónica Larrieu



Al mediodía de este viernes, un fuerte impacto en los ventanales levantó de la mesa a los comensales de SanSha, el rodizio de propiedad de la diva Verónica Larrieu. Según la jurado de Bailando por un sueño, una vagoneta colisionó accidentalmente contra el muro de su restaurante.

La vagoneta Runner blanca era conducida por una señora, que al parecer subió con mucha fuerza al estacionamiento del local y no pudo frenar. "Rompió los blindex, las estructuras metálicas quedaron dobladas y el techo casi se cae", contó la exmagnífica.

Afortunadamente, además de las pérdidas materiales, ninguna persona salió herida.

Las fotografías del accidente se hicieron virales rápidamente en las redes sociales. "Hasta especularon que era una bomba", dijo Verónica, al aclarar que solo fue un penoso accidente.

Hay locales, como Pedro del Brete, La Cabrera y La Casona, que tendrán delicias para la noche más fría del año



Mmmm... ¡qué rico! San Juan no es San Juan sin su buen chorizo, su sucumbé caliente y su buena carne a la parrilla. Y Santa Cruz se convierte en todo un paraíso de exquisiteces para recibir la noche más gélida del año.

La Cabrera (calle La Plata, esquina av. La Salle) tendrá una rica picaña de promoción durante todo el día y Los Hierros (av. San Martín, esq. calle 9 oeste) ofrecerá picaña, costillitas de cerdo y lomo con hueso.
Pedro del Brete (av. San Martín, esq. calle 7) armará toda una fiesta con un menú que tendrá desde pacumuto (corazón, pollo o carne), choripán, pichi ‘e boli y tripa rellena. No podía faltar el suculento sucumbé. En el casco viejo, La casona (calle Arenales # 222) se suma a la celebración. Tendrá al menos estos platillos: chorizo alemán, salchicha al curry, espagueti con salchicha, salchicha bock, chorizo al vino y con champiñones. Don Miguel (av. Viedma # 586) tendrá parrillada y Brown Fox (Bolívar # 246) su famosa picada de chorizos. Mirá toda la página.

Tarija Compartiendo en el Café Mokka



Un lugar que es bastante concurrido
Café Mokka es un restaurante en Tarija que sirve comida internacional. Situado cerca de una esquina de Plazuela Sucre, es una buena opción de cena. Plazuela Sucre es la segunda plaza más visitada de Tarija. No pasa un día que no ves turistas aquí. También está lleno de gente en las tardes y las noches, ya que es la plaza principal donde los adolescentes les gusta pasar el rato después de la escuela.

Este es uno de los muchos restaurantes y cafés que se pueden encontrar en todos los lados de esta plaza. Sirve comida mexicana, comida italiana, hamburguesas y pizzas, además de un surtido de ensaladas. Tiene un bar completo y también sirve postres y productos horneados, cafés, tés y helados.
El restaurante tiene mesas en el interior y al aire libre en la acera y es un buen lugar para observar la vida en Tarija. Asimismo reúne un buen menú internacional con el equilibrio justo que se adapta a la variedad de gustos existentes en cuanto a alimentos, jugos y bebidas.

Divirtiéndose a lo irlandés en Tarija



El verde se apodera de la noche chapaca
The Dubliner es una franquicia internacional que llegó no hace mucho tiempo a Tarija, con una temática “irish” en sus ambientes. Estos invitan a distenderse, y probar los aperitivos y bebidas más exclusivas de todo el mundo.
El local está ubicado en la planta baja del Mega Center de Tarija.

Este espacio propone distintas temáticas, y si bien desde el inicio la idea era que sea un lugar de puro rock, se fueron manejando más géneros musicales que ayudaron a llegar a otros sectores de la población.
Una novedad son los miércoles de Salsa, que poco a poco van popularizándose entre los amantes de lo tropical.
El Pura Cepa visitó las instalaciones donde encontramos a muchos amigos pasándola bárbaro al son de la buena música. Los conciertos en vivo son siempre un plus del local, que elige a las mejores bandas para que se presenten en su escenario. Pasaron por ahí bandas muy reconocidas de nuestro medio, y otras emergentes a las que se les dio un espacio para mostrar su arte.

jueves, 22 de junio de 2017

D´Tapas, el auténtico sabor español

En la zona Sur acaba de abrir sus puertas al público paceño D′Tapas Gastro Bar, un bar de comida y bebida que se caracteriza por ofrecer al público las tradicionales tapas españolas en diferentes presentaciones. El menú es acompañado por bebidas al gusto, dentro de las cuales se destaca la variedad de sangría, bebida típica de España.

El local, ubicado en la calle Juan Capriles 1425, puede albergar hasta 100 personas y se plantea como una de las mejores opciones de comida española en San Miguel.

Forman parte del menú más de 50 opciones, entre tablas, platos y especialidades del chef, además de postres y ensaladas. Como especialidades de la casa dentro del menú se destacan las tapas hechas a base de pulpo, langostinos, carne de cerdo y vegetarianas.


martes, 20 de junio de 2017

Destino gastronómico ecológico



Un ambiente acogedor parecido a la sala de una casa es perfecto para disfrutar de un alimento orgánico, de la temporada y con un buen precio. De esta manera, La Paz quiere mostrarse como destino gastronómico, con el respaldo de un grupo de jóvenes emprendedores que ofrece la filosofía slow food.

Después de que la sede de gobierno fuera nombrada una de las Siete Ciudades Maravilla del Mundo (el 7 de diciembre de 2014) surgió la idea de mostrar la urbe como destino turístico extremo, natural, cultural, de aventura y gastronómico. En el último acápite, una de las ventajas del municipio es que cuenta con una variedad de pisos ecológicos y diversidad de climas, por lo que sus habitantes se nutren de platillos exquisitos, con identidad propia y sabor inconfundible. No obstante, al ingresar en una página web para turistas, el internauta encuentra que el local más recomendado es un restaurante mexicano.

Cada año, aproximadamente 611.000 personas llegan a la ciudad para conocer su riqueza natural, arquitectónica y cultural, aunque todavía sin disfrutar de la variedad alimentaria de la región. Por ello, la Agencia Municipal para el Desarrollo Turístico La Paz Maravillosa ha diseñado un plan que tiene el objetivo de aumentar la cantidad de visitantes y hacer de la hoyada paceña un destino gastronómico.

La idea es que el comensal no solo disfrute de los sabores, sino que también coma experiencia y cultura. Raúl Pérez, asesor de la Agencia Municipal para el Desarrollo Turístico La Paz Maravillosa, explica que, con esa filosofía, el chef debe contar, por ejemplo, cuál es el proceso para elaborar el chuño o la tunta en la época de helada, o cómo se producen las verduras en carpas solares, como parte de la presentación de un chairo paceño o una sajta, pues además de los sabores y aromas, lo importante es que la comida tenga también una historia que contar al cliente.

Una de las ofertas gastronómicas está enmarcada en el slow food, una propuesta que promueve la comida casera y el consumo de alimentos locales y orgánicos que respetan el medio ambiente. Ya sea cerca de la plaza Pedro Domingo Murillo, en las acogedoras calles de Sopocachi o en la zona Sur, esta alternativa se ha expandido a través de Bolivia Gastronómica (Boga), un conglomerado de emprendedores independientes que promueve la producción local y artesanal.

Con este proyecto se pretende que La Paz reciba un millón de turistas cada año, y que parte de esta cantidad lo haga atraída por la oferta culinaria. Hasta el momento, los visitantes se quedan dos días, por lo que el plan es que aumenten una jornada para degustar las opciones de comida.

Asimismo, la agencia La Paz Maravillosa quiere, en un mediano plazo, convertir la sede de gobierno en parte del Slow Food Travel, es decir una urbe que atraiga por la variedad de oferta gastronómica. En esta andadura, seis emprendimientos de slow food se están abriendo camino en el mercado competitivo paceño, mediante una filosofía que muestra un ambiente agradable y familiar, acompañado por comida saludable, exquisita y comprometida con el cuidado del medio ambiente, y una historia que se quede en el paladar y en la memoria. l

Para toda la familia, una Propiedad Pública

Mientras caminaba por la calle, Gabriela Prudencio encontró un cartel que indicaba: “No pasar, propiedad privada”. Era lo contrario de lo que buscaba con el restaurante que iba a inaugurar, así es que no dudó mucho para bautizarlo como Propiedad Pública.

Una enseñanza que no olvidará de cuando trabajó en un restaurante de comida italiana en Estados Unidos es la importancia de compartir la mesa en familia. “Queremos que sea un lugar de todos para todos”, comenta mientras sirve un pappardelle (una especie de fetuchini) con cordero. A ella le encanta su trabajo, en especial porque le gusta hacer pastas y se siente bien cuando comparte con su equipo como si fuera una familia. Esa mística la llevó a que su restaurante cumpla casi dos años de funcionamiento.

Además de un agradable gnudi (acompañado con espinaca, albahaca, requesón y salsa de mantequilla), un gnocchi de papa o un zucchini emparrillado, el lugar ofrece bebidas hechas a base de jugos naturales de frutas de temporada, como el de mandarina y menta, al que se le agrega dióxido de carbono para que se convierta en una gaseosa. Todo en un lugar apacible, donde se siente el aroma familiar de la Propiedad Pública. Typica taza de café orgánico en el centro del Sur

“Como país tenemos muy buena calidad de café”, asegura Cecilia Cameo, una de cuatro jóvenes que abrieron el café-tostaduría Typica, ubicado en el centro de San Miguel, en la zona Sur.

Los cuatro emprendedores coinciden en que no es tan importante la producción del café en volúmenes grandes para la exportación, sino que lo primordial es el consumo interno. Es por esa razón que el cliente tiene libre acceso a la barra, donde puede aprender a preparar un buen café, además de pasar a la pequeña área donde se encuentra la antigua máquina para tostar el grano. “No tenemos secretos”, asegura Cecilia.

Los iniciadores de este negocio tienen formación en barismo, es decir que son especialistas en convertir una taza de café en una obra de arte lista para ser servida.

En ambientes donde los clientes han ayudado en la decoración porque dejaron sus recuerdos, como máquinas de escribir, radios a transistores o planchas a carbón, también hay variedad de sándwiches de acuerdo con la temporada, como un emparedado hecho con charque de llama, queso humacha en una crujiente marraqueta o empanada de queso con helado, en un lugar que pretende ser la imagen del café boliviano.

La comunidad Magick en Sopocachi

Comunidad. Ese concepto convenció a la chef boliviana Maitee Clavijo para asociarse con el danés Stephan Gamillscheg y crear Magick Café Cultural, un lugar para tomar un buen café y degustar comida en armonía con el medio ambiente en Sopocachi.

Después de haber asesorado en varios proyectos gastronómicos, el emprendedor europeo se quedó en La Paz porque quiere promover la cultura del café, pero no del producto industrial, sino de la manufactura yungueña artesanal. “Me parece interesante que a tres horas de viaje encontremos café de muy alta calidad, pero que en La Paz no se tome este producto”, inquiere.

Unas rejas metálicas y un timbre separan al comensal del café cultural, que tiene un pequeño huerto en el jardín que antecede a los ambientes. Periódicos de los años 40 como tapiz de pared y decoración antigua son una pequeña muestra del ambiente agradable para disfrutar de la propuesta culinaria, de exposiciones pictóricas y presentaciones musicales.

Convencidos de que la comida orgánica es mejor, Maitee y Stephan participan desde hace ocho meses en la obtención de vegetales, desde el armado de una carpa solar en el camino a Viacha, pasando por el sembrado, hasta llegar a la cosecha, que después se convierte en una propuesta gastronómica hecha en comunidad.

Humo, con sabores ecológicos y frescos

A José Kellenberger y Rubén Gruñero no les fue difícil decidir dónde iban a abrir su restaurante. Eligieron La Paz debido a que la ciudad tiene un “potencial enorme” y porque los alimentos que produce la región son orgánicos.

Como ambos nacieron en Argentina, el humo les hace recuerdo a los asados (parrilladas) que compartían con sus familias, así es que tampoco tuvieron problemas en elegir el nombre de su negocio. Con ese antecedente rioplatense empezaron su oferta culinaria con carne a la parrilla, pero siempre con preeminencia en la ecología. “Cualquier alimento que compras en La Paz es casi ecológico”, sentencia Rubén, que lo único que lamenta de su origen rioplatense es el dejo en su hablar, ya que en lo demás se siente un paceño más que vive en Sopocachi.

La siguiente etapa del restaurante Humo fue ofrecer proteína alternativa. Empezaron por los platillos elaborados con carne de lagarto, en alianza con Wight Conservation Society; después continuaron con hormigas, luego con gusanos de los Yungas y ahora ofrecen a los comensales comida con carne de llama. “La tarea de nosotros como cocineros es que los platos sean innovadores” y creativos, finaliza Rubén, un sopocacheño con acento rioplatense y recuerdo a humo.

Ali Pacha, una obra de teatro hecha comida

Los alrededores del casco viejo paceño están atiborrados de propuestas de comida rápida. No obstante, a dos cuadras de la plaza Murillo, Sebastián Quiroga decidió apostar por un restaurante vegano, que ofrece a los clientes una especie de obra de teatro.

En una experiencia de tres, cinco o siete platos, el comensal llega al restaurante sin saber qué le servirán en la mesa. El objetivo es que experimente nuevas texturas y sabores, por lo que se mantiene el menú en secreto hasta el último momento. “Es más o menos como ir a una obra de teatro donde te sientas y te dejas llevar por todo”, define Sebastián.

De repente, el chef se acerca a los huéspedes, deja los platillos y describe los vegetales que componen la preparación, desde su procedencia y las razones por las que fueron incluidos.

Enmarcado en la filosofía de slow food, el local —que se encuentra en una casona colonial— tiene muebles antiguos que fueron adquiridos en la feria de la 16 de Julio y posteriormente restaurados, los pisos están hechos de construcciones que fueron demolidas y los asientos tienen tapices de saquillos de harina.

La cocina de Ali Pacha —que está abierta al público— utiliza vegetales y frutas que tienen que ser de la estación, ecológicos y adquiridos en el popular mercado Rodríguez.

Así como sucede con una buena obra de teatro, la experiencia en Ali Pacha es única por las texturas, colores y sabores de la comida vegana.

3600, pastelería de altura con un toque europeo

Después de haber estudiado gastronomía en Lima (Perú), Luciana Luján se convenció de que el público paceño se merece probar las nuevas tendencias en pastelería europea. Lo complicado es conseguir la misma textura que se puede lograr en el nivel del mar, un reto que consiguió en los 3.600 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentra la sede de gobierno.

“Hacemos pastelería de buen nivel, que es difícil (en esta altura) porque todo tiene que adaptarse”, explica Luciana, dueña de 3600, negocio que inició hace cinco meses. La especialidad en esta pastelería son los macarons, un postre bastante complicado de elaborar, que si bien son sencillos de preparar, es difícil encontrar el punto perfecto. Estos pastelitos fueron creados en el siglo VIII en Italia y después Catalina de Medicis, al casarse con el Duque de Orleans, llevó la receta a Francia.

Además hay mousse de maracuyá, entremet de chocolate con frutos rojos, geleé de mango y una variedad de rica repostería. “Queremos que la gente que venga sepa que podemos hacer productos como los hacen en el exterior”, con toque paceño y productos bolivianos, aunque Luciana se está enfocando en que primero se sientan los sabores europeos.