un viaje al pasado. Hace exactamente dos años y un mes que Javier Libera y Jacobo Zapata inauguraron el restaurante en la esquina de las calles Ñuflo de Chaves y Potosí. Estar en El Aljibe es como visitar el más tradicional de los pueblos, no sólo la comida tiene pureza típica, pues utiliza condimentos de otras épocas, la casa también es un tributo a la vieja Santa Cruz. La fachada, los interiores, el tejado, un aljibe original, la decoración y el mobiliario, todo invita a recordar, como un museo privado. El Aljibe también tiene para la venta manjar blanco hecho a leña, empanizau envuelto en hoja de plátano de Concepción, requesón artesanal de San Javier, jabón de lejía, garabatos, ''La iniciativa nació porque no había un sitio con estas características, con el tiempo el cariño de los clientes ayudó mucho porque incluso ellos nos han regalado obsequios para complementar el lugar, regalándonos un pedacito de sus historias'', explica Javier.
Uno de los grandes orgullos de Javier es que El Aljibe también tiene clientes europeos ya que figura en guías internacionales, ''Sin haber hecho la gestión, gracias a la buena crítica''. La otra satisfacción es que la casa, que antes era alquilada, ahora es propiedad de los socios, ''Fue nuestro regalo de Navidad del año pasado''
durante este año tenemos planificadas varias
actividades, entre ellas un festival de comidas típicas'', dice Javier Libera.
''Siempre estuve ligado a la cultura, tengo gusto por
la culinaria y soy cachivachero, así que tenía todo listo para El Aljibe''.

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