jueves, 4 de octubre de 2012

Moustache Un chef que cocinó para famosos y presidentes abre su local en La Paz

Actores como Sylvester Stallone o Roger Moore y ex presidentes como Francois Mitterrand, de Francia, y Mijaíl Gorbachov, de la ex Unión Soviética, han disfrutado la comida preparada por el francés Frank Ouvrard, un chef que ha trabajado en los restaurantes más reconocidos de varios países del mundo y que ahora tiene su propio local en La Paz.

Tras apenas asomarse a la cocina del restaurante Moustache (cuya traducción sería mostacho o bigote) impacta la imagen de Ouvrard flambeando una de las carnes que está a punto de servir.

Un aroma sutil y consistente se ha apoderado del lugar. Entre sartenes e insumos, combina hábil y velozmente los ingredientes, por muy compleja que sea la receta; y es que en sus manos todo parece sencillo de cocinar.

¿Qué se siente haber cocinado para personalidades famosas a nivel mundial? Con una sencillez que sorprende Ouvrard responde: “Bueno, es sin duda una oportunidad interesante, pero siempre lo asumí de una manera muy natural e hice mi trabajo sin ninguna presión adicional. No me detenía mucho a pensar en aquello”.

Nacido hace 37 años en Vendée, Francia, admite que era problemático, travieso e inquieto en el colegio, así que abandonó los estudios y decidió estudiar cocina apenas cumplió 15. Empezó “desde abajo” -como debe ser-, es decir, lavando platos.

Ahí aprendió que todo tiene que ser prefecto en un plato, desde la preparación hasta la presentación, y que debe prepararse lo más rápido posible. “Así se aprende, rompiendo platos, quemando ingredientes y haciendo que te pateen el trasero. Es una ocupación de mucho estrés”, cuenta sin esconder una sonrisa.



Personalidades

Dos años intensos de trabajo y formación le marcaron la pauta de su verdadera vocación y despertaron no sólo su deseo por saber más de su oficio, sino por viajar y expandir su visión de la vida.

En París trabajó para varios restaurantes como el Taillevent, con tres estrellas Michelin (la más antigua y famosa guía de hoteles y restaurantes) y otro especializado en la preparación de pescado, perteneciente al gran chef Paul Minchelli, que posee una estrella Michelin.

Fue en este último que cocinó varias veces para el ex presidente de Francia Francois Miterrand, unos meses antes de su muerte. “Era un gran amante del pescado y Minchelli es uno de los más famosos cocinándolo”, dice el chef. Allí también cocinó pescado para Gorbachov.

Más allá de la postura sobria y sofisticada que usualmente tiene un actor de Hollywood o un ex presidente, a la hora de comer, Ouvrard siempre los vio más humanos, más relajados que como se los percibe a través de las pantallas.

“Me pareció gente muy sencilla. Alguna vez entraban a la cocina y saludaban a todo el personal, nos tomábamos alguna foto, pero nada especial. Al final son sólo personas que quieren comer”, cuenta mientras decora, delicada pero rápidamente, un pie de limón.

Entre otros personajes para los que preparó algún platillo figuran la actriz Catherine Deneuve, la musa de Luis Buñuel, quien la inmortalizó en la Belle de jour, y varias estrellas de fútbol. En Bolivia ha cocinado para el vicepresidente Álvaro García Linera y la actriz Carla Ortiz.

Antes de recalar en el país, durante años recorrió Londres, las Islas Canarias (España), Montecarlo (Mónaco) y finalmente llegó a Atlanta, en Estados Unidos.

Cansado de tantos años de trabajo ininterrumpido, tomó una mochila y decidió recorrer Sudamérica desde Colombia hacia el sur. Por ello no lleva consigo las fotos que se tomó con las celebridades para las que cocinó.

“Tenía que quedarme por dos días y ya son casi tres años que estoy en Bolivia, fui dos años chef de La Comedie y ahora empiezo un nuevo emprendimiento”, cuenta.

Peter Terceros trabaja como ayudante de cocina en Moustache. Para él, el concepto de la comida de Ouvrard es muy fiel a los sabores de cada ingrediente. “Su comida es muy gustosa e interesante. No opaca los sabores de los ingredientes, los resalta de forma muy sutil y sencilla”, afirma.

Para este chef, el mejor plato es el que se hace con amor, con buenos ingredientes y con mucha simpleza.

Un enamorado de Bolivia

El sabor de la carne de llama y del pollo de granja de Coroico están, para Ouvrard, entre las mayores exquisiteces del país. Además, afirma que la libre disposición de hortalizas frescas es un lujo.

Gracias a esto, y, cómo no, a que conoció a su novia, decidió asentarse en La Paz y abrió Moustache junto a su amigo Reza Nourmamode, también de origen francés.

Para Nourmamode, que se encarga del bar del restaurante, la comida de Ouvrard es muy típica de Francia. “Es como la comida de la abuela, pero con el plus de una mano profesional”, opina.

“El sabor del pato, de la trucha, de la enorme variedad de papas y de la quinua son excelentes en este país. El gusto de todos los ingredientes es más intenso, tiene carácter. Por eso y por varias otras razones soy un enamorado de Bolivia, es un lugar perfecto y voilá (ya está)”, concluye.

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