Marianela Valda Domínguez está al frente de “El Hornito”, un negocio gastronómico que comenzó por tradición familiar y que ella diversificó preparando tortas, así como masas típicas de Sucre. Además de la elaboración de salteñas con sabor chuquisaqueño, atiende eventos en su propio local de la calle Dalence 367-375, entre Potosí y Avaroa.
Hace más de 60 años las hermanas de su padre, Elba y Clotilde Valda, fueron las pioneras en el preparado de tortas de novia en la capital; muy conocidas por sus habilidades culinarias. La tía Clotilde, de 96 años, sigue compartiendo sus secretos con Marianela.
Profesora de música de profesión, Valda Domínguez dice que se animó a convertirse en una emprendedora hace 18 años. Aprovechando la fama de sus tías, aprendió de ellas el arte de la repostería.
Luego se animó a preparar bocaditos y salteñas con la receta de su suegra.
La apertura del negocio
Al principio, en la época de las tías Valda, el negocio estuvo concentrado en la atención de eventos en la casa. Se trataba principalmente de tés rummy para señoras, además de la venta a pedido, algo común en aquella época.
Marianela continuó con ese formato de negocio familiar, atendiendo incluso la salteñería a puerta cerrada, hasta que hace 16 años se animó a abrir las puertas a la calle.
Tres vetas de negocio
Actualmente El Hornito tiene tres vetas de negocio: la pastelería, la salteñería y la atención de eventos.
Allí se pueden encontrar masitas típicas de Sucre como empanadas de lacayote, hojarascas con dulce de guayaba o penquitos, en lo que se trasunta el esmero por mantener vivas las tradiciones locales.
En noviembre, para la fiesta de Todos los Santos, hacen maicillos y polvorones. Para la de Santa Clara, en cambio, incrementan la producción de las empanadas particularmente identificadas con la festividad del 11 de agosto.
Con relación a las tortas, son para todo tipo de acontecimiento: desde bautizos, pasando por cumpleaños, hasta matrimonios. Una de las que más se vende es la de merengue.
Las salteñas
El Hornito tiene una fuerte identidad en la cultura gastronómica local por sus salteñas, en sus variedades de caldo normales, picantes y súper picantes.
Marianela Valda asegura a CAPITALES que procuran mantener los ingredientes originales, pues la salteña es una mezcla de platos típicos de Sucre, como del soltero con la gelatina de patas.
Hoy tiene mucha competencia, pero recuerda que cuando comenzó solo había cinco salteñerías en la ciudad.
Aunque reconoce que sus ventas han bajado un poco, mantiene la clientela que busca los sabores típicos. Incluso hay gente que llega al aeropuerto y luego se dirige a desayunar una salteña bien picante con café caliente, según cuenta la propietaria de El Hornito.
En días especiales…
En la casa grande con tres salones y un patio de la calle Dalence, con una capacidad para 100 personas, brinda el espacio sin costo a cambio de sus servicios para celebraciones como el Día del Padre, Día de la Madre, Día del Estudiante, cumpleaños, reuniones familiares, almuerzos, tés, cenas institucionales, bautizos y también bodas.
Para cumpleaños infantiles ofrecen desde las salteñas, el postre, las tortas, hasta el payaso y cotillón.
Futuro de la gastronomía
Como flamante Presidenta de la Asociación de Chefs de Bolivia Filial Sucre, Valda afirma que la ciudad y el departamento tienen grandes probabilidades de convertirse en destino gastronómico, incluso más que Perú.
En su criterio, la culinaria chuquisaqueña tiene todos los atributos para desarrollar una “ruta gastronómica”.
Lamenta la falta de apoyo de las autoridades; dice que les cerraron las puertas para hacer festivales gastronómicos en años pasados. Sin embargo, la Asociación —actualmente con 13 miembros y en etapa de reclutamiento de empresarios de la cocina— está decidida a realizar uno en septiembre de este 2017.
MÁS SOBRE “EL HORNITO”
1.000 dólares invirtieron los propietarios de El Hornito para iniciar su emprendimiento.
40.000 dólares es su capital actual, tomando en cuenta la compra de maquinaria industrial.
100 a 150 salteñas diarias vende en promedio. Cada una —normal, picante o súper picante— cuesta Bs 8.
6 empleados o más contrata en temporada alta. Son las fuentes de empleo que genera El Hornito.
2 a 6 bolivianos es el rango de precios de las masitas. Así diversificaron el negocio de la salteñería.
Una torta de cumpleaños para 30 personas cuesta Bs 200. Una de novia, alrededor de Bs 2.000.
El Hornito está ubicado en la calle Dalence 367-375, entre Potosí y Abaroa. Telf. 6454071. Cel. 70314067.
-Horarios: De lunes a domingo de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 (a excepción del domingo en la tarde).
Información de discotecas, restaurantes, Pubs, salones de eventos
jueves, 29 de junio de 2017
martes, 27 de junio de 2017
Clausuran 16 veces un bar clandestino en El Alto
La Intendencia Municipal y la Policía Regional de El Alto, clausuraron el bar clandestino “300” por decimosexta oportunidad. Se trata de un negocio clandestino que vende bebidas alcohólicas durante todo el día.
Ese negocio está ubicado en la calle Sempértegui, zona Villa Dolores de esa urbe y es considerado un espacio de 'mala muerte' por autoridades locales, debido a que ahí se reúnen algunos delincuentes.
Según informe del intendente Municipal, Israel Marca, se procedió al decomiso de todos los bienes muebles y los equipos de sonido, además de bebidas alcohólicas adulteradas y sin registro sanitario.
"El bar es clandestino porque no cuenta con documentación que respalde su legalidad. Además, vulneró las normas vigentes que rigen los días y horarios de funcionamiento, para los locales que expenden bebidas alcohólicas", sostuvo Marca.
Durante el operativo se evidenció que los propietarios habilitaron tres puertas, posiblemente para evitar los controles policiales y municipales. La Policía arrestó aproximadamente 40 personas, entre varones y mujeres, que se encontraban consumiendo alcohol en el interior del bar clandestino.
"En este caso no solo los propietarios vulneraron las normas vigentes, sino también a las personas que consumían bebidas alcohólicas en los días y horas no establecidos", aclaró el personero edil.
lunes, 26 de junio de 2017
Oruro Salteñeria buen gusto
Oruro es una ciudad muy tradicionalista, sus habitantes son un público exigente, pero cuando se encariñan con algo lo adoptan para sí y lo convierten en una verdadera tradición, y como tal es muy difícil que la vayan a abandonar, es así que cuando llega la media mañana en diferentes puntos de la urbe la gente se apresta a degustar una empanada, conocida por estos lados como "salteña".
El hecho de ir a comer salteñas no sólo es por la comida, sino que es un buen pretexto para reunirse entre amigos, este manjar también sirve para acompañar acontecimientos especiales como agasajos por el Día de la Madre o del Padre, Día del Maestro y otros, también está presente en cócteles, eventos culturales y de otra índole.
Las salteñas existen de muchos y diversos sabores, algunas varían en el sabor del jigote picante, dulce, con poco picante, con otros ingredientes como huevo, aceituna y hasta pasas, pero no sólo se diferencian por el sazón sino también en el contenido, pues las hay de charque, de pollo, de fricasé, de carne y hasta vegetarianas, asimismo puede ser distinto el tipo de masa.
Y ya que hablamos de tradiciones, precisamente en Oruro se alza una salteñería que tiene 90 años de funcionamiento, y aunque detuvo sus actividades por un tiempo ahora regresó con fuerza y nuevas ofertas, se trata de "El Buen Gusto", de los esposos Ramiro Flores Ramos y Carla Sánchez Ballón, quienes retomaron la tradición heredada de sus padres y abuelos.
Según cuenta su propietaria, la salteñería en sí nació en Potosí, con sus abuelos que la bautizaron como "La Exquisita", que una vez traída a Oruro se denominó "El Buen Gusto", nombre que se mantiene hasta la actualidad.
Inicialmente en esa casa gastronómica se elaboraban galletas de chuño y de champagne, las que se repartían por toda Bolivia, pero luego se incursionó en la preparación de salteñas, con buenos resultados.
El producto que oferta "El Buen Gusto" se distingue de similares por el jigote que se elabora evitando el uso de conservantes y la masa que es fina y delgada, muy similar a la conocida como "mil hojas".
Carla Sánchez de Flores apunta que muchas personas creen que el jigote se puede guardar por varios días y ser usado después, pero ella señala que esto en su negocio no es aceptado, por lo que siempre ofrece un relleno de calidad para las salteñas, ya que considera que el producto guardado puede ser dañino para la salud de sus clientes.
Antaño, las salteñas se cocían en hornos a leña que servían para hornear pan, proceso por el que pasaron también las tradicionales empanadas a las que nos estamos refiriendo en el presente artículo, sin embargo, con el tiempo sus propietarios adquirieron hornos que funcionaron durante muchos años y sirven hoy por hoy para la elaboración de este manjar.
El horno que se utiliza en "El Buen Gusto" a la fecha cuenta con 35 años de funcionamiento y continúa en vigencia.
La actual propietaria de la empresa gastronómica conserva los mostradores, el horno, las recetas y los letreros originales de "El Buen Gusto" y por ese sentimiento que embarga a las personas que heredan tradiciones, de no desear ver morir lo que sus antepasados construyeron con tanto esfuerzo y cariño, ella decidió retomar el negocio familiar y hacerlo resurgir, con más bríos y con nuevas ideas.
Cuando uno está por mucho tiempo en un negocio crea lealtad entre los clientes y también fue a pedido de los viandantes que extrañaban el sabor de "El Buen Gusto", que los esposos Flores Sánchez decidieron retomar la actividad gastronómica desde hace dos meses aproximadamente.
Comenzaron ofreciendo las salteñas de carne, las de pollo y las de cóctel y a sugerencia de los amigos, se lanzaron al éxito con la elaboración de salteñas vegetarianas, muy bien recibidas por el público orureño, que cada vez más solicita este manjar, que pese a que mantiene el gusto y calidad de las salteñas tradicionales es elaborado con carne vegetal.
Los primeros propietarios fueron Mariano Sánchez y Fermina Sosa, ellos dejaron en herencia el negocio a Román Sánchez Sosa y Alicia Ballón de Sánchez, en la actualidad se hace cargo su hija Carla junto a su esposo Ramiro Flores, y a lo largo de todos estos años han cosechado múltiples reconocimientos por la calidad del producto que expenden.
Es así que en diciembre de 1988 obtuvieron su primer reconocimiento por participar en el Primer Festival Departamental de la Salteña, otorgado por el otrora Canal 5. Luego reciben el premio a la Mejor Salteña el 10 de febrero de 1995, del Club de Leones "Sebastián Pagador".
Posteriormente, el 31 de octubre de 2002, la Alcaldía Municipal de Oruro, comandada por Guillermo Aillón, confiere el reconocimiento por Servicios Especiales a la salteñería. Y el galardón más reciente lo recibe en enero de 2004 de manos de los representantes del Bloque Oruro.
Los años le han dejado a Carla Sánchez el aprendizaje en la elaboración de este delicioso manjar, que según ella le parece que fue algo nato, desde que recuerda siempre ayudaba y aprendió mirando a cocinar la empanada, y espera que con ella no termine la tradición, sino que espera que de alguna manera sus hijos se hagan cargo más adelante del negocio familiar que más que ganancias le reporta satisfacción personal por mantener una tradición dentro de la gastronomía orureña. Pese a que recién retomaron la actividad, se tiene planes para crecer y llevar el manjar que ellos elaboran a otros rincones de Bolivia, con la modalidad de franquicias.
El hecho de ir a comer salteñas no sólo es por la comida, sino que es un buen pretexto para reunirse entre amigos, este manjar también sirve para acompañar acontecimientos especiales como agasajos por el Día de la Madre o del Padre, Día del Maestro y otros, también está presente en cócteles, eventos culturales y de otra índole.
Las salteñas existen de muchos y diversos sabores, algunas varían en el sabor del jigote picante, dulce, con poco picante, con otros ingredientes como huevo, aceituna y hasta pasas, pero no sólo se diferencian por el sazón sino también en el contenido, pues las hay de charque, de pollo, de fricasé, de carne y hasta vegetarianas, asimismo puede ser distinto el tipo de masa.
Y ya que hablamos de tradiciones, precisamente en Oruro se alza una salteñería que tiene 90 años de funcionamiento, y aunque detuvo sus actividades por un tiempo ahora regresó con fuerza y nuevas ofertas, se trata de "El Buen Gusto", de los esposos Ramiro Flores Ramos y Carla Sánchez Ballón, quienes retomaron la tradición heredada de sus padres y abuelos.
Según cuenta su propietaria, la salteñería en sí nació en Potosí, con sus abuelos que la bautizaron como "La Exquisita", que una vez traída a Oruro se denominó "El Buen Gusto", nombre que se mantiene hasta la actualidad.
Inicialmente en esa casa gastronómica se elaboraban galletas de chuño y de champagne, las que se repartían por toda Bolivia, pero luego se incursionó en la preparación de salteñas, con buenos resultados.
El producto que oferta "El Buen Gusto" se distingue de similares por el jigote que se elabora evitando el uso de conservantes y la masa que es fina y delgada, muy similar a la conocida como "mil hojas".
Carla Sánchez de Flores apunta que muchas personas creen que el jigote se puede guardar por varios días y ser usado después, pero ella señala que esto en su negocio no es aceptado, por lo que siempre ofrece un relleno de calidad para las salteñas, ya que considera que el producto guardado puede ser dañino para la salud de sus clientes.
Antaño, las salteñas se cocían en hornos a leña que servían para hornear pan, proceso por el que pasaron también las tradicionales empanadas a las que nos estamos refiriendo en el presente artículo, sin embargo, con el tiempo sus propietarios adquirieron hornos que funcionaron durante muchos años y sirven hoy por hoy para la elaboración de este manjar.
El horno que se utiliza en "El Buen Gusto" a la fecha cuenta con 35 años de funcionamiento y continúa en vigencia.
La actual propietaria de la empresa gastronómica conserva los mostradores, el horno, las recetas y los letreros originales de "El Buen Gusto" y por ese sentimiento que embarga a las personas que heredan tradiciones, de no desear ver morir lo que sus antepasados construyeron con tanto esfuerzo y cariño, ella decidió retomar el negocio familiar y hacerlo resurgir, con más bríos y con nuevas ideas.
Cuando uno está por mucho tiempo en un negocio crea lealtad entre los clientes y también fue a pedido de los viandantes que extrañaban el sabor de "El Buen Gusto", que los esposos Flores Sánchez decidieron retomar la actividad gastronómica desde hace dos meses aproximadamente.
Comenzaron ofreciendo las salteñas de carne, las de pollo y las de cóctel y a sugerencia de los amigos, se lanzaron al éxito con la elaboración de salteñas vegetarianas, muy bien recibidas por el público orureño, que cada vez más solicita este manjar, que pese a que mantiene el gusto y calidad de las salteñas tradicionales es elaborado con carne vegetal.
Los primeros propietarios fueron Mariano Sánchez y Fermina Sosa, ellos dejaron en herencia el negocio a Román Sánchez Sosa y Alicia Ballón de Sánchez, en la actualidad se hace cargo su hija Carla junto a su esposo Ramiro Flores, y a lo largo de todos estos años han cosechado múltiples reconocimientos por la calidad del producto que expenden.
Es así que en diciembre de 1988 obtuvieron su primer reconocimiento por participar en el Primer Festival Departamental de la Salteña, otorgado por el otrora Canal 5. Luego reciben el premio a la Mejor Salteña el 10 de febrero de 1995, del Club de Leones "Sebastián Pagador".
Posteriormente, el 31 de octubre de 2002, la Alcaldía Municipal de Oruro, comandada por Guillermo Aillón, confiere el reconocimiento por Servicios Especiales a la salteñería. Y el galardón más reciente lo recibe en enero de 2004 de manos de los representantes del Bloque Oruro.
Los años le han dejado a Carla Sánchez el aprendizaje en la elaboración de este delicioso manjar, que según ella le parece que fue algo nato, desde que recuerda siempre ayudaba y aprendió mirando a cocinar la empanada, y espera que con ella no termine la tradición, sino que espera que de alguna manera sus hijos se hagan cargo más adelante del negocio familiar que más que ganancias le reporta satisfacción personal por mantener una tradición dentro de la gastronomía orureña. Pese a que recién retomaron la actividad, se tiene planes para crecer y llevar el manjar que ellos elaboran a otros rincones de Bolivia, con la modalidad de franquicias.
viernes, 23 de junio de 2017
Accidente en el restaurante de Verónica Larrieu
Al mediodía de este viernes, un fuerte impacto en los ventanales levantó de la mesa a los comensales de SanSha, el rodizio de propiedad de la diva Verónica Larrieu. Según la jurado de Bailando por un sueño, una vagoneta colisionó accidentalmente contra el muro de su restaurante.
La vagoneta Runner blanca era conducida por una señora, que al parecer subió con mucha fuerza al estacionamiento del local y no pudo frenar. "Rompió los blindex, las estructuras metálicas quedaron dobladas y el techo casi se cae", contó la exmagnífica.
Afortunadamente, además de las pérdidas materiales, ninguna persona salió herida.
Las fotografías del accidente se hicieron virales rápidamente en las redes sociales. "Hasta especularon que era una bomba", dijo Verónica, al aclarar que solo fue un penoso accidente.
Hay locales, como Pedro del Brete, La Cabrera y La Casona, que tendrán delicias para la noche más fría del año
Mmmm... ¡qué rico! San Juan no es San Juan sin su buen chorizo, su sucumbé caliente y su buena carne a la parrilla. Y Santa Cruz se convierte en todo un paraíso de exquisiteces para recibir la noche más gélida del año.
La Cabrera (calle La Plata, esquina av. La Salle) tendrá una rica picaña de promoción durante todo el día y Los Hierros (av. San Martín, esq. calle 9 oeste) ofrecerá picaña, costillitas de cerdo y lomo con hueso.
Pedro del Brete (av. San Martín, esq. calle 7) armará toda una fiesta con un menú que tendrá desde pacumuto (corazón, pollo o carne), choripán, pichi ‘e boli y tripa rellena. No podía faltar el suculento sucumbé. En el casco viejo, La casona (calle Arenales # 222) se suma a la celebración. Tendrá al menos estos platillos: chorizo alemán, salchicha al curry, espagueti con salchicha, salchicha bock, chorizo al vino y con champiñones. Don Miguel (av. Viedma # 586) tendrá parrillada y Brown Fox (Bolívar # 246) su famosa picada de chorizos. Mirá toda la página.
Tarija Compartiendo en el Café Mokka
Un lugar que es bastante concurrido
Café Mokka es un restaurante en Tarija que sirve comida internacional. Situado cerca de una esquina de Plazuela Sucre, es una buena opción de cena. Plazuela Sucre es la segunda plaza más visitada de Tarija. No pasa un día que no ves turistas aquí. También está lleno de gente en las tardes y las noches, ya que es la plaza principal donde los adolescentes les gusta pasar el rato después de la escuela.
Este es uno de los muchos restaurantes y cafés que se pueden encontrar en todos los lados de esta plaza. Sirve comida mexicana, comida italiana, hamburguesas y pizzas, además de un surtido de ensaladas. Tiene un bar completo y también sirve postres y productos horneados, cafés, tés y helados.
El restaurante tiene mesas en el interior y al aire libre en la acera y es un buen lugar para observar la vida en Tarija. Asimismo reúne un buen menú internacional con el equilibrio justo que se adapta a la variedad de gustos existentes en cuanto a alimentos, jugos y bebidas.
Divirtiéndose a lo irlandés en Tarija
El verde se apodera de la noche chapaca
The Dubliner es una franquicia internacional que llegó no hace mucho tiempo a Tarija, con una temática “irish” en sus ambientes. Estos invitan a distenderse, y probar los aperitivos y bebidas más exclusivas de todo el mundo.
El local está ubicado en la planta baja del Mega Center de Tarija.
Este espacio propone distintas temáticas, y si bien desde el inicio la idea era que sea un lugar de puro rock, se fueron manejando más géneros musicales que ayudaron a llegar a otros sectores de la población.
Una novedad son los miércoles de Salsa, que poco a poco van popularizándose entre los amantes de lo tropical.
El Pura Cepa visitó las instalaciones donde encontramos a muchos amigos pasándola bárbaro al son de la buena música. Los conciertos en vivo son siempre un plus del local, que elige a las mejores bandas para que se presenten en su escenario. Pasaron por ahí bandas muy reconocidas de nuestro medio, y otras emergentes a las que se les dio un espacio para mostrar su arte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








