miércoles, 11 de enero de 2017

Oruro Comisan sobaqueras, cerveza y whisky "trucho" en bar restaurant

Tras verificar la denuncia presentada por una pareja por la venta de cerveza de marca Huari "trucha" o adulterada, en un local que funcionaba como bar restaurant, la unidad de Defensa al Consumidor del Gobierno Autónomo Municipal de

Oruro (GAMO), el reciente lunes procedió al comiso de cajas de cerveza, botellas de whisky y sobaqueras adulteradas, que eran comercializadas al público.

La denuncia fue realizada el lunes por una pareja quienes se dirigieron a dependencias de la unidad de Defensa del Consumidor, llevando una botella de cerveza adulterada marca Huari, que sería la base para comisar variedades de bebidas.

"En la botella que trajeron los denunciantes era notoria (la adulteración) pues se mostraba que habían flemas en vez de cerveza parecía chicha, en forma inmediata nos dirigimos con el personal para realizar el operativo, sin embargo el local estaba cerrado no había persona alguna que nos abriera la puerta, dejamos una advertencia en la puerta para que se apersonen los denunciados", afirmó la responsable de la unidad de Defensa al Consumidor del GAMO, Rosario Illanes.

La autoridad explicó que por la tarde conjuntamente con los dirigentes de la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve), Alex Conde y Carlos Aguilar, se dirigieron al lugar donde encontraron varias irregularidades.

"Hemos encontrado bebidas Doble V (whisky), son bebidas truchas que no tienen precinto de importación, tampoco el sello del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), lo mismo la bebida Tres Plumas sobaqueras, una de dulce de leche y dos cajas de cervezas que son totalmente adulteradas o serian truchas y que tienen el sello de Huari, las papeletas y el platillo que no es original", dijo la autoridad.



ANTECEDENTES

El denunciante indicó que habría comprado tres cajas de cerveza el domingo en la noche, consumiendo una caja con tal suerte que era original de la cerveza Huari, las otras dos cajas no llegaron a ser consumidas porque al abrir una botella se dieron cuenta que la bebida era adulterada, puesto que parecía chicha.

El local que funciona como bar restaurant en el que se comiso los productos adulterados, está ubicado en las calles Rodríguez y Tarapacá, zona Este de la ciudad. Se dejó un comparendo porque la infracción es por primera vez, en caso de reincidir se procede a la clausura correspondiente.

"El comiso es sin devolución, sin embargo, a la administradora del local le hemos indicado que presente las facturas para ver de qué fábrica o de dónde han adquirido este licor, si es así se procede a la devolución del producto, pero la señora nos dijo que las cajas de cervezas adulteradas las compró de una señora que habría tenido una fiesta y que compró más barato", puntualizó Illanes.

lunes, 9 de enero de 2017

Gustu y el activismo gastronómico

EL VALOR DE LO NUESTRO | LA FUNDACIÓN MELTING POT BOLIVIA, A TRAVÉS DE GUSTU Y MANQ’A, ESTÁ CREANDO UNA NUEVA TENDENCIA EN LA QUE SE VALORIZAN LOS PRODUCTOS ORGÁNICOS Y LA COCINA BOLIVIANA.

Han pasado más de 3 años desde que el restaurante Gustu (sabor en quechua) abrió sus puertas en la zona sur de La Paz, y desde que la escuela Manq’a (comida) comenzó a funcionar capacitando a jóvenes de bajos recursos, sobre todo de la ciudad del el alto, en gastronomía. Ambos forman parte del proyecto de la fundación Melting Pot Bolivia, impulsado por el chef y empresario danés Claus Meyer.

A principios de diciembre pasado, Manq’a graduó a una generación más de técnicos gastronómicos, de distintas regiones del país, capacitada para trabajar en los mejores restaurantes del mundo, sin embargo, la escasez de agua en La Paz, afecta el desarrollo normal de la escuela, según comenta Sumaya Prado, encargada de Comunicación y Relaciones Públicas de Melting Pot.

Pero, Gustu, que mantiene su calidad y normal funcionamiento, no es solo un restaurante de la zona sur de La Paz, es además un laboratorio gastronómico, donde se experimenta e investiga con ingredientes orgánicos bolivianos.

Esta especie de activismo encausado en revalorizar nuestros ingredientes más valiosos y típicos de nuestro país, se está convirtiendo en una tendencia.

En Gustu el apoyo hacia los productores locales y los productos netamente bolivianos, es muy estricto, además se ha desarrollado una línea de productos orgánicos denominada Q’atu, con panes, mermeladas, untables, sales, conservas saladas y embutidos, entre otros productos que se comercializan también en Gustu.



CAFETERÍAS Y ESCUELAS MANQ’A

Manq’a es un modelo diseñado dentro de la Escuela Gustu e impulsado gracias a la unión de Melting Pot y la Cooperación Holandesa ICCOSur, que se enfoca en el desarrollo integral de comunidades periurbanas integrando educación, sostenibilidad, sinergias y producción local, como ejes centrales, según información del portal web del proyecto. Este modelo está a punto de replicarse en la ciudad de Cali, en Colombia.

Iniciado a principio del año 2014, Manq’a ofrece capacitación y entrenamiento gastronómico a jóvenes con escaso acceso a programas de capacitación técnica, incorporando al programa formativo actividades comerciales a partir de la implementación de modelos de negocios innovadores como comedores comunitarios, alimentación a empleados en fábricas, comida para llevar, comida al paso, producción de productos para tiendas de comestibles y mucho más.

La estructura curricular de Manq’a ha sido reconocida por el Ministerio de Educación en Bolivia, posibilitando la formación certificada a nivel técnico básico y técnico auxiliar en cocina y panadería.

Actualmente Manq’a opera diez cafeterías/escuelas en Bolivia: ocho en la ciudad de El Alto y dos en Huarina y Laja, localidades rurales ubicadas en el altiplano Boliviano. Se suma a ello una escuela ubicada en la localidad de Patio Bonito en Kennedy, al sur de la ciudad de Bogotá.

RECONOCIMIENTOS

Kamilla Seidler, quien en septiembre pasado fue escogida como la mejor chef mujer de América Latina por el portal 50 Best, que selecciona los mejores restaurantes del mundo, es la chef de Gustu, que además, se sitúa en el número 14 en la lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina.

domingo, 8 de enero de 2017

El kiosko del Beat, otro motivo para disfrutar Cobija

Un día de 1988, Beat Ulrico Mahler desembarcó en Riberalta, en medio de esos 41 grados centígrados y en la confluencia tórrida de los ríos Mamoré y Madre de Dios. Venía de su natal y alpina Zurich, Suiza. Estaba de paso por Riberalta, su destino era Cobija, donde se estableció y abrió El kiosco del Beat, una de las tradicionales fondas de comida al paso de la capital pandina, a sólo dos cuadras del río Acre.

Rocanrolero de los años 60 y 70 del siglo pasado. Libertario, audaz y generosamente solidario, como pocos, nunca imaginó que con El Beat -como lo conocen las y los cobijeños- echaría largas y fuertes raíces en uno de los recodos de la Amazonia boliviana, igual que los castaños locales.

Beat Mahler vive en una cabaña de madera junto al río, soltero, con media docena de perros.

Uno de sus canes, un pastor alemán, de 13 años, acaba de morir de viejo. Beat está dolido por su pérdida... pero aún así nada le quita el optimismo ni la esperanza de mejores días para la Cobija que lo acogió, ahora castigada por la crisis económica.

"Me quedé aquí, hermano. Me gusta esta tierra, es mi hogar. No la cambio”, dice convencido mientras cruzamos la plaza del Estudiante y un parroquiano le anticipa que irá al kiosco
"¡Ven nomás hermano!”, le responde Beat con ese dejo colla que agarró en tierra pandina y que combina con su acento alemán.

En casi cuarto siglo que lleva en Cobija, desde su kiosko ha visto pasar generaciones de estudiantes, trabajadores y campesinos, gobernadores, alcaldes, rectores, vocales de justicia y electorales, jefes militares, policías y un sin fin de autoridades del departamento.

También vio pasar de largo la bonanza de la década pasada, que a Cobija no le dejó ni el imprescindible hospital de tercer nivel que necesita. La región soporta desde el año pasado una depresión porque sus ingresos cayeron ostensiblemente.

Las cifras más recientes de la gobernación pandina dan cuenta de ese paso de la bonanza: de los 80 millones de dólares que Pando recibió en 2015, en 2017 sólo tendrá 27 millones, de acuerdo al balance de gastos de los gobiernos departamentales difundido por Jubileo Bolivia.

El gobierno municipal de Cobija sufre la misma tendencia tras haber presupuestado 56 millones de dólares para el 2015, mientras la totalidad de los municipios logró para 2016 70 millones de dólares, en conjunto.

El principal sector afectado es la construcción: las constructoras despidieron personal o emprendieron marcha a Cochabamba o Santa Cruz, señala el ingeniero Orlando Ortiz.

¿Resultado? Comideras y vendedoras pierden comensales y clientes, lo que desestabiliza a otros rubros del quehacer económico local, como el transporte. El factor multiplicador comienza a hacer estragos en 12.000 familias pandinas que forman una población de casi 60.000 personas, incluida la población flotante que entra y sale cotidianamente.

A esto se suma que en el otro lado de la frontera con Brasil el cambio de un boliviano por cuatro reales, estable hasta marzo del año pasado, cayó a dos bolivianos, lo que ha encarecido la compra de productos brasileños, sin que las compras brasileñas hubiesen crecido sustancialmente.

Los otrora prósperos comerciantes de Oruro y La Paz que movilizan el intercambio de productos fronterizos desde los puertos chilenos de Iquique o Arica muestran su abatimiento, no obstante continúan con las ventas de fin de año en el mercado de abasto de Cobija o en la popular calle Comercio.

Todo esto lo ve Beat Mahler desde su kiosko.

Todos la sufren...

Nacido "más en 1949 que en 1948”, Beat Mahler, que reside en Cobija ya 22 años, se declara más Rolling Stone y Santana que Lennon y los Beatles; más Clapton que Bowie, y con mucha estima por la salsa caribeña y el regge. No olvida que las inundaciones de 2011 y 2013 dañaron su cabaña de madera ubicada al borde del río, frente a Brasilea; tampoco que El kiosco se le incendió en 2014 y que le costó reconstruirlo. Siente que la depresión económica no cesa, aunque algo de esperanza traiga el 2017.

Con nostalgia habla de Cobija. "Cobija ha cambiado bastante, no en todo positivamente. Antes era un pueblo en realidad, pero tranquilo, donde todos se conocían. Hoy día ya no conoces a muchos. Ha venido mucha gente del interior. La estructura sociodemográfica ha cambiado por completo, pero en comparación con otras ciudades no hay mucha criminalidad todavía, aunque está aumentando y eso es el gran problema”, dice.

"¿La crisis? Todos sufren y bastante. En realidad aquí nunca teníamos precios de verdad de zona franca, ahora cambió un poquito, bajaron, porque en los años anteriores una televisión estaba más barata en La Paz que aquí. Un amigo se compró en Santa Cruz un aire acondicionado e incluido el transporte le salió más barato que aquí. Y yo mismo quise comprar una laptop, pero en Zurich, mi hermano la compró a través de su hijo, que es ingeniero de sistemas, y resultó que una laptop de una de las velocidades más caras del mundo costaba 110 dólares menos”, añade con preocupación.

"De manera que aquí no había precios de verdad bajos de zona franca y estaban más bien orientados al nivel de precios de Brasil, que es muy alto por los impuestos de importación. Eran más bajos que en Brasil, pero más altos como zona franca”, continúa el extranjero que ya es parte de Cobija.

Pero no sólo habla del aspecto económico y comercial del lugar, también del factor migratorio. "Si hablamos de cultura y migraciones, hay más cultura paceña, popular, la influencia de la colonización. El Gobierno siempre está hablando de descolonizar Bolivia, pero creo nomás que han colonizado Pando con gente del interior. Es paradójico”, comenta.



Ulrico Mahler, un chef aficionado

Una de las delicias de El kiosko del Beat es el spaghetti en salsa de champiñones y pimienta con bife o los tallarines que prepara personalmente Mahler, convertido en un personaje de la gastronomía y el turismo cobijeño. A cabeza de su equipo se encuentra Vivi, tras la Caja y los despachos. También están Lucía y Melina, las dueñas de la cocina, junto a Claudia, quien trajina entre las mesas.

¿Cómo se convirtió Beat Mahler, en cheff? Al parecer lo impresionó una gran cocina zuriquense para 300 comensales de un solo tirón, el ejemplo familiar y los caprichos de infancia.

"Me impulsaron una buena vecina, mi cuñada querida y un tío mío que vendía maquinaria grande de imprenta, viajaba a muchos países y traía recetas”, afirma Beat.

Cuando mi tío se jubiló conoció a un amigo masón, que un día le pregunto: ¿Willy, no tienes ganas de cocinar para nosotros? Era una reunión para 35 personas. Y él lo hizo con gusto”, añade.

Recuerda que la masonería ocupaba un edificio de tres pisos en Zurich y que encima, en el cuarto, había una sala grande de cocina, para 200 o 300 personas.

"¡Una cocina pero de lujo, hermano, casi lloro cuando entré a ella la primera vez! Todo era lindo, tenía todas las máquinas, de las mejores. La logia del segundo piso preguntó si podía cocinar para ellos y luego la tercera, así que tres días a la semana cocinaba para los masones, especialmente cuando había reuniones anuales.

En las fiestas de fin de año y Navidad en promedio se atendía a 250 personas y mi tío me pidió que le ayudara. Yo acepté con mucho gusto, primero porque era buen tipo y, luego, porque era interesante verlo trabajando, él era muy metódico y persistente. Murió cocinando, de un ataque, pero feliz haciendo lo que le gustaba”, rememora.



Tiquipaya seduce con helados

Helados artesanales y naturales de frutilla, chirimoya, maracuyá, mango, kiwi, capuchino y los clásicos sabores de canela y leche con coco se constituyen desde hace casi 10 años en el nuevo atractivo de cientos de personas que visitan o están de paso por el municipio de Tiquipaya.

¿Qué te gusta más de este helado? “Lo dulce que es. Ofrece una variedad de frutas y entra refrescante al cuerpo”. ¿Tu preferido? “El de frutilla es una delicia”, afirma Melina Inca, quien cada fin de semana o cuando el deseo se lo exige acude al puesto de la Heladería Quiroga a servirse el manjar.

Luis Coca Rivera, que llegó de Capinota junto con Dummy Aguilar Saconete, de Oruro, cuenta que al pasar por el lugar vieron a mucha gente y que la forma de preparar los helados les llamó la atención, pero al probarlos quedaron maravillados por el sabor agradable.

“Lo que me gustó más es el sabor y lo que es natural, hasta las pepitas de la chirimoya están aquí y en otros lados no es así porque los preparan con esencias. (El helado de aquí) es saludable y yo creo que voy a volver”, se expresa mientras saborea uno de chirimoya mezclado con leche.

Minutos antes, la familia Felípez detuvo su vehículo para comprar tres helados de diferentes sabores antes de volver a la ciudad de Cochabamba. Cuentan que las dos veces al mes que visitan Tiquipaya es costumbre disfrutar de estos helados que los atraen por sus sabores.

Trinidad Doraliza Quiroga Rojas, propietaria del puesto Helados Quiroga, uno de los seis que están ubicados al inicio de la avenida Ecológica y Sauce Esquinas, cuenta, en charla con este medio, que fue la primera en llegar a este lugar, hace 13 años.

“El secreto es hacer el helado con amor”, resume Trinidad, quien cada día hace un licuado con las frutas de la época, que es vaciado en cubos (envases donde se pone el preparado), los cuales flotan en tinas de madera con trozos de hielo y sal, para que el líquido tome consistencia con el frío.

Después de menos de una hora, los helados están listos. Ella bate 20 litros, y hasta 50 los fines de semana, según la demanda. Suelen ir acompañados de una empanada, pero hay quienes lo prefieren con maní, explica Trinidad.

El helado de leche o canela tiene un costo de cinco bolivianos; los preparados especiales de fruta, seis, y los vasos más grandes, 15 bolivianos.

Entre semana, Trinidad atiende sólo en su puesto al menos a 100 personas por día, pero la cantidad se triplica en domingo con las interminables filas de vehículos que están parados en la cera sud para comprar un helado y continuar su camino. Llega gente no sólo de Tiquipaya, sino de otros municipios e incluso departamentos, cuando están de paso.

viernes, 6 de enero de 2017

Parque inflable para niños; los cumpleañeros entran gratis


Con una superficie de 2.024 metros cuadrados se instaló en exteriores del Ventura Mall un parque inflable para el disfrute de los niños.

Sergio Loma, gerente general del Ventura Mall, explicó que el espacio está dirigido para niños de entre 2 y 12 años; atiende de lunes a viernes, de 15:00 a 22:00; sábados y domingos, de 11:00 a 23:00.

La diversión se queda hasta el 22 de enero. Hay castillos y carruajes de princesa, carros, dinosaurio, tobogán de olas, Bob el constructor y otros juegos. El costo del ingreso es de Bs 35, pero los miércoles por el precio de un menor ingresan dos, los cumpleañeros no pagan


lunes, 2 de enero de 2017

La tirana y Olé




Se trata de un restaurante español en Cochabamba, que estará abierto para recibir al nuevo año, además se complementa con “La Tirana” que ofrece espectáculos de música en vivo. El restaurante tiene una carta de cocina tradicional española que va desde paellas de mariscos, pulpo a la gallega, langostinos a la plancha, cordero asado, tablas de jamón serrano, embutidos y quesos al igual guisos de rabo de toro, cerdo, o picoteos como tortilla española, huevos rotos y bebidas típicas, como la sangría, tinto de verano y otros.

Su chef es el español David Carranza Peco, quien asegura que los platos en la Tirana y Olé se preparan con la mejor materia prima y cuidando al máximo los detalles, para proporcionar un ambiente cálido y acogedor, reproduciendo el ambiente de los mesones y tabernas.

Para la cena de Año Nuevo se tiene preparada una carta con una selección de sus platos de referencia con un toque más festivo como la paella de mariscos, la paletilla de cordero con camote y ciruelas, langostinos a la plancha o rabo de toro y las tablas de embutidos, con una selección de bebidas típicas españolas. Para recibir al nuevo año en la Tirana y Olé, se debe hacer reserva, toda la información está en su página de Facebook.

BURGERHAUS & CAFÉ ES UN EMPRENDIMIENTO FAMILIAR

OFRECE DELICIOSOS SABORES EN VARIEDAD DE HAMBURGUESAS, PARA LOS PALADARES MÁS EXIGENTES.

Burgerhaus & Café ofrece exquisitas hamburguesas gourmet de producción diaria limitada, elaboradas con ingredientes frescos del día.

“Siempre fuimos fanáticos de las hamburguesas y comida fresca hecha en casa. Burgerhaus & Café es un proyecto que surge en familia, tratando de recrear los muchos sabores que fuimos probando y nos impactaron en Estados Unidos y Alemania. Creamos una deliciosa combinación para ofrecer un sabor diferente y exquisito a nuestros clientes”, cuenta la familia Steinbach.

EL MENÚ

Ubicado en la Avenida Melchor Urquidi a poco más de dos cuadras al norte de la Avenida Uyuni, Burgerhaus ofrece un menú con tres variedades de hamburguesas y un delicioso café para deleitar el paladar de sus comensales. “Usamos café yungueño de exportación, nos llega en grano y nosotros lo tostamos a diario. Tenemos café expresso, americano, capuccino y latte”.

En cuanto a las hamburguesas hay dos presentaciones: en 150 y en 200 gramos. El exquisito sabor de carne a la parrilla con queso, verduras, salsa de la casa y pan especial, hacen la combinación perfecta. Los sabores que ofrece son: americano, tocino y picante.

“No es raro que nuestras hamburguesas se terminen temprano, toda nuestra producción es diaria, nuestras salsas también son hechas en casa con un toque tropical. Ofrecemos un producto de alta calidad”, aseguram los propietarios.

LA DECORACIÓN DEL LUGAR

“Desde un principio tuvimos la idea de un mobiliario ecológico con estilo rústico europeo. La producción y diseño de los muebles estuvo a cargo de la empresa Mueca y finalmente el toque decorativo estuvo a cargo de nosotros”, cuentan.

Burgerhaus & Café tiene un ambiente interior con capacidad para 55 personas y el exterior consta de cuatro mesas para quince personas.

“Esperamos que nuestros clientes se sientan a gusto en Burgerhaus, que vengan a disfrutar un producto fresco y diferente. Nos gusta hacerlos sentir como en casa. Desde el ingreso les brindamos variedad de aromas como el de café recién tostado y el inconfundible aroma de la carne a la parrilla, eso nos hace un restaurante peculiar”, aseguran.

Los horarios de atención comienzan a las 10:30 con el café, pero las hamburguesas se ofrecen a partir de las 12:00 hasta las 14:30 y de 18:00 a 22:30 o hasta agotar producción diaria.

“Este es solo el inicio, el 2017 que se vienen con grandes sorpresas, ofreceremos nuevos sabores que estamos seguros que gustarán. Esperamos estar siempre presentes en la opción de nuestros clientes”, dicen los propietarios.